La responsabilidad civil por daños a terceros en la superficie consagrada en la Ley de Aeronáutica Civil PDF Imprimir Correo electrónico

La responsabilidad civil por daños a terceros en la superficie consagrada en la Ley de Aeronáutica Civil

 

Por Juan M. Rodrigues Goncalves

 Tal y como el título sugiere, nos referiremos acá a la responsabilidad extracontractual derivada de los daños causados en la superficie en virtud de la actividad aeronáutica.

En este sentido, debemos advertir que, a pesar que existe una regulación especial que regula la materia – la Ley de Aeronáutica Civil (LAC) – la institución de la responsabilidad es también definida en nuestro Código Civil (CC), razón por la cual se hace necesario interpretar de forma integrada ambos instrumentos, así como también incluir las posiciones que la doctrina civil ha mantenido en torno a la figura de la responsabilidad.

Así las cosas, debemos citar entonces la regla general que, en materia de responsabilidad civil, consagra el artículo 1.185 del CC. Como es sabido, el cual dispone que todo aquel cause un daño debe repararlo. Como es evidente, la actividad aeronáutica no escapa de la aplicación de este principio consagrado en nuestro CC.

Ahora bien, a lado del artículo citado, es necesario hacer referencia al artículo 108 de la LAC, el cual establece la responsabilidad – extracontractual – que tienen los explotadores aéreos por los daños que causen en la superficie por el acaecimiento de accidentes aéreos. Dicho artículo, que analizaremos con detalle, dispone lo siguiente:

“El explotador de aeronaves civiles será responsable por los daños causados a las personas o a las cosas que se encuentren en la superficie con motivo de la operación de aeronaves o como consecuencia de una persona o cosa desprendidos o lanzados de la misma. Se entiende por operación de una aeronave todo movimiento realizado por esta bajo la acción directa de sus propios medios de propulsión o sustentación.

La persona que opera la aeronave sin el consentimiento del explotador, será responsable de los daños causados a terceros en la superficie.

El explotador de una aeronave es solidariamente responsable con la persona que la opera en forma ilegítima por los daños causados a terceros en la superficie, cuando no tomó las previsiones necesarias para evitarlo.”

En primer lugar, la norma transcrita establece un régimen de responsabilidad objetiva, es decir, la víctima solo tiene que demostrar la ocurrencia del daño y que, en virtud de ese acontecimiento, sufrió un daño en su persona o su patrimonio.

En segundo lugar, el artículo 108 nos señala quienes son los responsables por los daños ocasionados en la superficie. Sobre este aspecto puede surgir polémica, ya que dicha norma señala a los explotadores como responsables.

Ahora bien, ¿Qué debe entenderse por explotadores? ¿Están excluidos los operadores aéreos? De acuerdo al profesor José Melich-Orsini[1], la inclusión de este vocablo en la LAC atiende a la versión francesa del Convenio de Roma de 1952[2] en el cual se utiliza la palabra exploitant, que en la versión castellana de ese mismo tratado se consagró como operador, razón por la cual podría concluirse que el término explotador – incluido en la LAC – abarca a los operadores aéreos.

En tercer lugar, el artículo comentado establece un tipo de responsabilidad solidaria entre el explotador y el operador ilegitimo, cuando aquél no ha tomado las medidas necesarias – es decir, actuó con culpa o negligencia - para impedir la utilización ilegítima por parte de ese operador, lo cual implicaría que él o las eventuales víctimas podrían demandar tanto al operador, como al explotador, en virtud de la solidaridad establecida por la Ley.

En cuarto lugar, la responsabilidad no se limita solamente al daño que pueda ocasionar directamente la aeronave, sino que también abarca a los objetos o personas que se hayan desprendido de ella e incluso se incluyen los casos en los cuales un abordaje haya ocasionado daños en la superficie.

En cuarto lugar, no existen limitaciones en torno a las cantidades que pueden reclamarse por concepto de indemnización. A diferencia de lo dispuesto en el Convenio de Roma de 1952 y su modificación de 2009, en el cual se limitan los montos, nuestra LAC no establece unos límites a las indemnizaciones, razón por la cual nuestro sistema resulta ser más ventajoso para la víctima, quien puede estipular los límites de su propia reclamación, extendiéndose no solo a los daños materiales, sino también a los daños morales, tal y como lo establece el artículo 1.196 del CC[3].

En quinto lugar, la norma comentada  dispone que el hecho causante del daño debe provenir de una aeronave en operación. El mismo artículo 108 nos define que debe entenderse por tal, así, cualquier movimiento realizado por la aeronave por la acción directa de sus propios medios de propulsión o sustentación, se encuentra abarcado dentro de esta noción. Si hacemos una comparación de, con la establecida en el Convenio de Roma aeronave en vuelo, podemos concluir que es más amplio, ya que abarca no solamente los movimientos que ocurren entre el despegue y el aterrizaje – caso del Convenio -, sino que se incluyen a aquellos realizados mientras la aeronave está en tierra (por ejemplo, cuando se dispone a separarse de la puerta de abordaje, hasta entrar en pista).

En conclusión, como se ha esbozado en la líneas anteriores, la responsabilidad derivada de daños a la superficie por accidentes aéreos, consagrada en nuestro ordenamiento, es objetiva, teniendo la víctima que probar, simplemente, la ocurrencia del daño y la afectación del mismo a su persona o patrimonio; adicionalmente, no existen límites a las reclamaciones que pueda exigir los terceros, y las mismas pueden extenderse al daño moral y, por último, el daño debe provenir de una aeronave o una persona u objeto lanzado (o desprendido) desde aquella, abarcando los hechos generados entre el despegue y aterrizaje y aquellos ocasionados durante la estancia en tierra de la aeronave.

 

 

Bibliografía

Melich-Orsini, J. (2006). La responsabilidad civil por hechos ilícitos. Caracas: Academia de Ciencias Políticas y Sociales, Centro de Investigaciones Jurídicas.

 

 


[1]

Melich-Orsini, J. (2006). La responsabilidad civil por hechos ilícitos. Caracas: Academia de Ciencias Políticas y Sociales, Centro de Investigaciones Jurídicas.

 

[2] El Convenio de Roma de 1952, que regula la responsabilidad por daños en la superficie, ocasionados con ocasión a un accidente aéreo, no fue ratificado por Venezuela, razón por la cual sus disposiciones no son vinculantes para nuestro país. Cabe destacar que la modernización de dicho instrumento, aprobada en 2009, aún no ha entrado en vigencia, debido a que no se han cumplido con el número mínimo de ratificaciones. Este último instrumento, tampoco ha sido suscrito por Venezuela.

[3] Artículo 1.196: a obligación de reparación se extiende a todo daño material o moral causado por el acto ilícito.

El Juez puede, especialmente, acordar una indemnización a la víctima en caso de lesión corporal, de atentado a su honor, a su reputación, o a los de su familia, a su libertad personal, como también en el caso de violación de su domicilio o de un secreto concerniente a la parte lesionada. El Juez puede igualmente conceder una indemnización a los parientes, afines, o cónyuge, como reparación del dolor sufrido en caso de muerte de la víctima.

 

Última actualización el Viernes 05 de Mayo de 2017 07:20